Si hay un lugar donde los niños pasan la mayor parte de su tiempo es sin duda la escuela, y es ahí donde también más hábitos aprenden, desde los buenos hasta los malos. Con unos cuantos cambios sencillos, el salón puede ser el primer sitio donde cuidar el planeta se vuelva algo normal y no una tarea que les pese.
Y si quieres empezar por lo más fácil, el próximo ciclo escolar es buen momento para estrenar libretas escolares ecológicas, que cumplen igual que cualquier otra y dejan una huella más pequeña. En el siguiente texto te contamos más acciones para cuidar el medio ambiente que puedes hacer en la escuela y en familia.
Acciones sencillas para empezar hoy
Las ordenamos de lo más fácil a lo más ambicioso, para que puedas ir sumando una por una sin abrumar a nadie.
1. Separar la basura en el salón
En algunas escuelas ya es algo que se hace con normalidad. Si no es el caso, usa tres botes y ponle tres etiquetas diferentes qué digan orgánico, inorgánico reciclable y no reciclabe.
Acompaña cada letrero con dibujos para que los niños puedan identificas más rápido y se acostumbren mejor en dónde va cada cosa.
2. Aprovechar las hojas por ambos lados
Muchas hojas se tiran con la mitad de la página en blanco. Pide que se use el reverso para borradores, cuentas o dibujos libres, y guarda una caja en el salón para el papel que todavía sirve.
3. Elegir útiles hechos con materiales reciclados
Cuadernos de papel reciclado, lápices de madera certificada o colores en cajas de cartón también ayudan. No se trata de tirar lo que ya tienes, sino de decidir mejor cuando toque reponer.
4. Armar un huerto escolar
Basta con unas macetas o cajones junto a una ventana. Sembrar frijol, cilantro o lechuga les enseña de dónde viene la comida, y verla crecer los emociona más que cualquier explicación en el pizarrón.
5. Cuidar el agua y la luz
Este es un hábito que vale la pena inculcar. Por ejemplo, pueden empezar enseñando a que cierren bien las llaves del baño cuando se lavan las manos, hacer la costumbre de apagar los focos al salir del salón y abrir las cortinas por las mañanas para aprovechar la luz natural. Son acciones sencillas pero al final del mes sí se notan en el recibo.
6. Lunch sin desechables
Un termo en lugar de botellas de plástico y un contenedor reutilizable en vez de bolsitas o papel aluminio reducen mucha basura diaria. Una buena idea es hacer un reto por semana: el salón que genere menos basura de lunch gana.
7. Intercambio de útiles y libros
Al terminar el ciclo, muchas mochilas guardan útiles casi nuevos y libros que ya no se van a usar. Un día de intercambio ahorra dinero a las familias y evita que todo eso termine en la basura.
Cómo lograr que los niños se involucren
El cuidado del medio ambiente para niños funciona mejor cuando lo viven y no solo lo escuchan. En vez de dar órdenes, explícales el porqué con ejemplos cercanos: a dónde va la basura que ellos generan, o cuánto tarda en desaparecer una botella de plástico.
También ayuda repartir responsabilidades que rotan cada semana: el encargado de los botes, el de las luces, el que revisa el huerto. Así todos participan y nadie siente que es una carga. Una acción sostenible en la escuela dura más cuando hay un nombre y un día asignado detrás.
No olvides premiar los logros, aunque parezca pequeños son relevantes. ¿Y si haces un letrero tipo medallas? Añade lla cantidad de bolsas de basura que se evitaron, o un diploma sencillo para el grupo más cuidadoso, así a todos les dan más ganas de seguir.
Poco a poco, pero todos los días
Cuidar el entorno desde la escuela no requiere grandes inversiones, requiere constancia. Elige dos o tres de estas ideas, empieza este mes y suma otra cada tanto. Si la escuela entera se anima, mejor; pero un solo salón que arranque ya marca la diferencia y suele contagiar a los demás. Cuando los niños vean que los cambios pequeños sí cuentan, esos hábitos los van a acompañar mucho más allá del salón.

